miércoles, 3 de mayo de 2017

Fusilados al amanecer

3 de mayo de 1808, Madrid. Tras el Levantamiento contra el ejército francés del día anterior una parte del noble pueblo madrileño es fusilada en la montaña de Príncipe Pío, y así lo representa Francisco de Goya en uno de sus cuadros más conocidos mundialmente. Está en el Prado, quien mira de frente a Neptuno.

209 años después una legión de indios madrileños (muchos fuera de Madrid) se ha levantado con la misma cara que el protagonista de la obra, a sabiendas que anoche un portugués (supuesto lugar de destino del pillo Napoleón) fusiló, una vez más, sus esperanzas de alcanzar la tierra prometida: la libertad frente al absolutismo blanco. No se opuso fuerza contra el Régimen, y eso es lo que duele. A mes visto el partido de Liga se antoja un milagro: salió una vez, dos no. Y menos seguidas. Se volvió a ver al Atleti tembloroso en el Bernabéu, con caras de agonía casi cuando no se había jugado ni un cuarto de la eliminatoria. Y acabó mal, pero no tanto como pudo ser.

Me ha costado enfrentarme a estas líneas, la verdad. Lo que hubiese escrito anoche era impublicable, y aún hoy cuando intentamos recuperarnos del golpe me muerdo la lengua y me enveneno por no señalar a nadie. No lo haré, no es lo que toca. Lo que pienso está escrito en esta bitácora y seguramente hoy no sea el día de repetirlo. Toca levantarse.

La eliminatoria está perdida, eso parece evidente. Las opciones de remontada son nulas, y más sabiendo que cuentan con hipotéticos (hipotetiquísimos) 120 minutos para hacer un gol. Lo que toca es dar la cara, lo que no se hizo anoche. Toca ganar, o no perder, y cerrar de la manera más aseada, digna y honrosa la que ha sido nuestra casa durante medio siglo. Y después a seguir peleando, estamos acostumbrados. Desde el Motín del Cholo, allá por diciembre de 2011, muchas han sido las batallas y pocas las victorias. Pero la lucha forja al guerrero y, si él sigue, continuará haciendo un equipo competitivo en casa y fuera. No estaría de más que le comprasen un par de espadas afiladas que ayudasen a defenderse.

Esta temporada parece cerrada. A Dios gracias el Sevilla cayó estrepitosamente en Málaga y soltó varios nudos la soga que tenían los colchoneros al cuello. Toca despedirse de nuestro pisito en el centro, tan cuco él, y empezar a mirar como realidad el secarral apegao a Coslada. Allí estaremos en septiembre, dicen. Ojalá esté Griezmann.


-Estoy mirando la cartelera para el miércoles y no me decido: son todas malísimas. Pero la del Calderón va a ser de miedo… Voy a mirar el teatro.


Suso

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