viernes, 2 de junio de 2017

Sevilla, crónica de un viaje mochilero

Con un sol de justicia, y tras 5 horas y media de Blablacar allí me planté: en plena Plaza de Armas, terminal de llegada y salida de autobuses sevillana, más perdido que Paco Martínez Soria en “La ciudad no es para mí”. Me faltaba la cesta con gallinas, aunque haciendo honor a la verdad no me hacía falta. Con mi maleta de ruedas y el adoquinado hispalense todos los vecinos sabían por dónde me movía. El traqueteo, gracioso los primeros 30 segundos, cansino cuando te has arrastrado hasta Plaza de España con él, no consiguió sacarme de mi embelese.

Lo primero que hice al llegar fue ir a comer. Era la hora, pasadas las 2 y media de la tarde, y me lancé sobre un McDonald’s que fue lo que más a mano me pillaba. El tema “freidurías” (gran palabra) lo dejé para más tarde. Tras ello, directo al kiosko. A uno de los trescientosmil kioskos que Sevilla tiene, algo que me parece maravilloso. En la meseta, más concreto en la capital, a cada paso que das te encuentras un escaparate, o una boca de Metro. En Sevilla no, en Sevilla te encuentras un kiosko con el toldo del ABC. Y el ABC me compré, como no podía ser de otra forma. Me flipó, pero de la prensa hablaré más adelante.

Tras ello me puse a dar vueltas, buscando a ciegas toparme con una iglesia que me suene, una calle conocida o, por qué no, a alguien que conozca. Mi gozo en un pozo. Ni iglesia, ni calle ni famoso. Sólo encontré Cruzcampo cuando pedía una cerveza.

+“¿No tienes otra cosa?”
- “No hijo, aquí es lo que hay: Cruzcampo fresquita”
+ “Ele, pues ponme una Cruzcampo”
-“Las dos primeras saben raras, luego ya te acostumbras” (mentira)

Y me trinqué la Cruzcampo. Después, continué mi camino. Buscaba Plaza España y un amable kioskero me indicó: “Mira, esta esquina no, la siguiente tampoco, a la otra cruzas y llegas a San Fernando. Allí preguntas”. Eso hice. Al final un amable señor que notó que pronunciaba demasiado las “s” me dijo: “Cusha, shiquillo: ahora coge y zigue la vía der’tranvía. A la cuarta o quinta pará tieneh Maria Luiza, y de allí a PlasaSpaña hay un pazo”. Bendito sea él.

Traqueteo mediante allí me planté, a las 4 de la tarde con una caló que tú no veas. Busqué la sombra más próxima, planté la maleta y la mochila que pesaba un quintal, y entre guiris chinos, japoneses, alemanes y vaya-usté-a-saber-qué-más me leí el ABC y un cachito de “Antonia”, la excepcional novela de Nieves Concostrina. Tras una hora larga allí decidí irme a ver la Maestranza, donde había quedado para que me recogiesen.

La Catedral del Toreo, como publicita Pagés en los carteles, me resultó espectacular. Y eso que no entré. Ver la Calle Iris en directo, aunque no lo crean, emociona. Y rodear la plaza siguiendo sus escaparates, algo que me sorprendió sobremanera. Tras el paseo, y el ratito echao frente a la estatua de Curro, me fui en busca de otra Cruzcampo. Y cogí el bar más taurino posible: “La Taquilla”, donde hice amistad con el camarero. Allí, tras hablar de toros, de Emilio Muñoz y de la mili en Vicálvaro del tabernero sevillano, descansé del trajín un rato. Dos Cruzcampos después estaba despidiéndome de mi amigo y yendo en busca del coche que me llevase a Gerena, a casa.

Fue allí, a unos 20km de Sevilla, donde pasé la mayor parte del tiempo, a excepción de ese primer día que, dado que el martes era día feriado en Sevilla por San Fernando, salimos a pulsar la noche andaluza. Pija y posturil serían mis adjetivos primeros, pero no sería justo. También hay buena gente. Me apasionó que usen la Isla de la Cartuja para salir de fiesta, ea, algo tendrán que hacer con ello. Agradezco esa noche de fiesta porque me sirvió para, ya entrada la mañana, ver la Basílica de la Macarena y pasar porbajo su arco. Increíble. Pelos de punta viendo el blanco y amarillo de la fachada, recordando tantas madrugás por Canal Sur viendo salir a la Reina de Sevilla, y entrando bien pasado el mediodía al son de alguna saeta.

Tras la noche, tan cara como si hubiese sido en la capital, llegó la calma. El martes compré la prensa, ABC y el Correo de Andalucía (que aunque ponga de Andalucía es sólo de Sevilla); y gracias a ello aprendí quién era San Fernando, por qué era tan reconocido allí, los posibles significados de NO8DO (quien haya ido lo habrá visto cienmil veces) y que la gente va a ver al rey muerto mientras se santiguan. Porque sí, allí tienen al hombre casi un milenio después decúbito supino (tieso como la mojama) en el ataúd de cristal, con su corona y su parafernalia puesta. Dicen, leí, que de esa momia Murillo pintó sus retratos del rey cuatrocientos años después. Y que le flipó para los restos. No es pa’ menos…

La prensa, de lo que quiero hablar, me encantó. Comprar el ABC en Sevilla no es lo mismo que comprarlo en Madrid. No sólo porque tenga 4 artículos más de opinión, y más interesantes; no sólo por 2 páginas más de Enfoque (donde suelen echar cuenta a los toros a diario), no sólo por el artículo diario de Francisco “Paco” Robles. Es otro periódico distinto y no sabría explicarlo. Se disfruta más, de verdad. Pero sólo el ABC. Por ejemplo, en El Mundo meten dos páginas de “Andalucía” y apañao. Debe ser que lo dan por perdido… O que no están ellos para pensar las ediciones provinciales de los periódicos, bastante tienen con saber quién es el director (gloria al Cuartango defenestrado) y pagar las nóminas a quien corresponde.

Así, con el ABC por medio, con Juan y Medio y Canal Sur, y con calor; eché unos días en Sevilla (capital y provincia). Descubrí la ciudad de los colores, del río (del Guadalquivir y del falso, un canal según me contaron), de las fachadas impolutas, limpias y conservando el aroma a añejo que Madrid ha perdido. Una pena para Madrid, una suerte para Sevilla. Ellos piensan (seguramente con razón) que se les está llenando de guiris la ciudad. Que molestan las despedidas de soltero y las fiestas nocturnas sea el día que sea. Saben que son los que pasan por caja y que gracias a ellos viven, en parte. Pero se esfuerzan por defender lo suyo: su ciudad, su pueblo, decía Antonio Burgos. Y no quieren perder la esencia. Lo aplaudo. Aquí lo hemos dado por perdido, pero les animo a continuar la lucha. Sevilla es tradición, no turisteo barato.


¡Viva Sevilla!

lunes, 22 de mayo de 2017

Cualquier tiempo pasado fue mejor

Querido amigo:

Pensamos que este día nunca llegaría. No creímos el órdago que nos echaron los mandamases y soñamos con seguir juntos toda la vida. Pero no. Al final se salieron con la suya: a nosotros nos echan a la periferia y a ti… a ti te convertirán en residencias con zonas verdes. Pero seguirás siendo tú. Seguiré pasando por la orilla del Manzanares y recordaré tu silueta, tu imagen, tu olor… A ti. Porque ni te vas, ni te mueres. Te tapan quién sabe con qué fin.

Me han permitido vivir contigo casi 6 años, tu último lustro, y puedo asegurarte, amigo, que en tus gradas he sido la persona más feliz del mundo. En tu césped he conocido la felicidad y pasión del oso y el madroño, el de verdad, el que mira a la izquierda. Costó despedirse porque ni tú ni nosotros queríamos. Sólo querían ellos, como siempre. Con eso basta.

Ayer no fue un día fácil. Llegué bien temprano a tus entrañas, porque tocaba preparar la despedida. Con más o menos ganas, con más o menos ilusión, es lo que nos tocaba. Y es lo que debíamos hacer. Por ti, por nosotros y por los de las gradas. Tantas horas de ensayo merecieron la pena y el césped se tiñó de rojiblanco para despedirse de sus leyendas. Ya antes la gente había comenzado las despedidas: cánticos a Radomir Antic o Perea, que saludaron desde el tendido; a Godín, Filipe y Giménez, quien ofreció su hijo al estadio como si de Simba se tratase; o la despedida de Margarita. Ella, ayer, puso su último ramo en el córner de Fondo Sur. Estuvo Milinko Pantic y no sé si se llevaría lo que le pertenece, pero Margarita se llevó la mayor ovación de su vida. Se la merece. Primero, cuando dejó el ramo de claveles rojos y blancos que trae desde Talavera; y después cuando el Fondo Sur sacó una pancarta agradeciendo su ramo. Era para Pantic, pero todos lo creíamos nuestro. Y que nadie lo tocase. Dice que en la Peineta también lo llevará… pero nada volverá a ser como antes.

Ayer, Pablo cumplía 17 días de vida. Su padre se lo llevó porque tenía que conocerte. Conocer nuestro Templo. Aunque no tenga oportunidad remota de acordarse, aunque después salga del Madrid como su madre, el Papá de Pablo se vio en la obligación moral de llevarlo. Él recordaba cuando le llevaba su padre, y él le podrá decir a Pablo que le tuvo en sus brazos en el Calderón. No fue el único peque que vi, pero sí el más pequeño.

Pero había más abuelos que niños, y a ellos testé sobre el cambio de estadio. María, de 78 años, me dijo: “mira hijo, yo he vivido el Metropolitano. Cuando nos fuimos de allí lloramos mucho, nos dio pena, pero sabíamos que aquí creceríamos más. Ahora toca también salir y crecer”. Ella confía en que la Peineta deje de serlo. Yo no. José, de 81 años, no lo tenía tan claro: “me parece una vergüenza, asqueroso. Nos echan de nuestro estadio, el que yo he pagado, y mi padre y mi abuelo. Primero nos roban y ahora nos desahucian, yo no sé si me voy a cambiar de estadio. Me duele en el alma”, decía. Y se le inundaban los ojos de lágrimas. Como a Marcelo, de 62 años, que recordaba el día de la inauguración: “recuerdo venir, sin estar aún terminado, y a mi padre decirme que íbamos al mejor estadio de Europa, todos sentados y no como en Chamartín o Barcelona, que algunos iban aún de pie”. Ese era el sentimiento. Entre la lágrima de emoción (y rabia) y la confianza en la evolución.

El cambio de estadio, malquepese, pasa. El cambio de escudo no. Dicho sea de paso, durante el homenaje se cantó contra esto (“El escudo no se toca”), y se pitó a la Peineta en varias ocasiones. Gloria y honor a aquellos. Tragamos, pero por lo menos que se note la oposición.

Ayer, querido amigo, te despedí. Aunque no lo haya hecho de verdad. Te brindé mis últimas lágrimas sobre tu césped, no pude contenerlo. Ya sabes que ni mucho menos era la primera vez que lloraba en tus entrañas, pero esta vez sí fue la última, para desconsuelo de todos. Se acabó lo que se daba y ya sólo serás un lejano recuerdo. El presente está en San Blas.

Pero te recordaremos siempre como lo que has sido: nuestro estadio. El de todos los atléticos. El de “Ya estamos en nuestra casa y nadie nos ha humillado”. El de las previas fuera, el del río al lado, el de la M-30 porbajo nuestra. El Templo que veneramos no volverá a prender sus focos para que ruede el balón. Nuestro Calderón, tú, aquél a quien el dúo proscrito ha dejado morir en una excepcional maniobra de chanchulleo y oportunismo consistente en no invertir un solo euro (ni una peseta, que viene de entonces) en tu mejora, en tu rehabilitación que tanta falta te hacía.

Lo dije hace meses, y lo ha repetido doña María José Navarro (a quien tuve gusto ayer de conocer) en los últimos días, tanto en Cope como en La Razón: “yo no cambio mi pisito en el centro de Madrid por el adosado en el extrarradio”. Yo tampoco, Marijose. Pero nos obligan.

A ti, mi estadio, te dedico los últimos versos de, quizás, el poema más famoso de Manrique en su elegía “Coplas a la muerte de mi padre”:

“(…) cuán presto se va el placer,
cómo, después de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parecer,
cualquiera tiempo pasado
fue mejor.”

Gracias Glorioso, gracias por tantos años. Te echaremos mucho de menos. Casi tanto como tú a nosotros. Pero tu espíritu volverá, acuérdate. Cuando consigamos volver, tú volverás. Porque volveremos, aunque la Justicia no esté de nuestro lado.

Te quiero, amigo


Suso 

miércoles, 3 de mayo de 2017

Fusilados al amanecer

3 de mayo de 1808, Madrid. Tras el Levantamiento contra el ejército francés del día anterior una parte del noble pueblo madrileño es fusilada en la montaña de Príncipe Pío, y así lo representa Francisco de Goya en uno de sus cuadros más conocidos mundialmente. Está en el Prado, quien mira de frente a Neptuno.

209 años después una legión de indios madrileños (muchos fuera de Madrid) se ha levantado con la misma cara que el protagonista de la obra, a sabiendas que anoche un portugués (supuesto lugar de destino del pillo Napoleón) fusiló, una vez más, sus esperanzas de alcanzar la tierra prometida: la libertad frente al absolutismo blanco. No se opuso fuerza contra el Régimen, y eso es lo que duele. A mes visto el partido de Liga se antoja un milagro: salió una vez, dos no. Y menos seguidas. Se volvió a ver al Atleti tembloroso en el Bernabéu, con caras de agonía casi cuando no se había jugado ni un cuarto de la eliminatoria. Y acabó mal, pero no tanto como pudo ser.

Me ha costado enfrentarme a estas líneas, la verdad. Lo que hubiese escrito anoche era impublicable, y aún hoy cuando intentamos recuperarnos del golpe me muerdo la lengua y me enveneno por no señalar a nadie. No lo haré, no es lo que toca. Lo que pienso está escrito en esta bitácora y seguramente hoy no sea el día de repetirlo. Toca levantarse.

La eliminatoria está perdida, eso parece evidente. Las opciones de remontada son nulas, y más sabiendo que cuentan con hipotéticos (hipotetiquísimos) 120 minutos para hacer un gol. Lo que toca es dar la cara, lo que no se hizo anoche. Toca ganar, o no perder, y cerrar de la manera más aseada, digna y honrosa la que ha sido nuestra casa durante medio siglo. Y después a seguir peleando, estamos acostumbrados. Desde el Motín del Cholo, allá por diciembre de 2011, muchas han sido las batallas y pocas las victorias. Pero la lucha forja al guerrero y, si él sigue, continuará haciendo un equipo competitivo en casa y fuera. No estaría de más que le comprasen un par de espadas afiladas que ayudasen a defenderse.

Esta temporada parece cerrada. A Dios gracias el Sevilla cayó estrepitosamente en Málaga y soltó varios nudos la soga que tenían los colchoneros al cuello. Toca despedirse de nuestro pisito en el centro, tan cuco él, y empezar a mirar como realidad el secarral apegao a Coslada. Allí estaremos en septiembre, dicen. Ojalá esté Griezmann.


-Estoy mirando la cartelera para el miércoles y no me decido: son todas malísimas. Pero la del Calderón va a ser de miedo… Voy a mirar el teatro.


Suso

lunes, 17 de abril de 2017

El que se duerma pierde

Le volvió a ocurrir anoche a Joseba Larrañaga, pobre: un tertuliano se le durmió en pleno Tiempo de Opinión. Ya le había ocurrido antes, con uno de los futbolistas invidentes que participan en el programa, con Andrés Ocaña en Sevilla y con JJ Brotons. Pero lo de anoche le remató. Estaba de “suplente” de Castaño, aún de vacaciones, dirigiendo el Tertulión (suplente entre comillas porque ese Tertulión es más suyo que nadie) cuando comenzaron a oírse unos bufidos. Santi Duque por teléfono continuaba su speech y, cuando acabó, llegó el momentazo: “¿Se me ha vuelto a dormir alguien en directo?” En efecto: Emilio Pérez de Rozas. Sólo el berrido de Paco González le sacó del letargo.

De Rozas estaba anoche como lleva el Barcelona varias semanas: grogui. Ahora, cuando en una semana no ganas nada, pero sí lo puedes perder todo, el sueño de Emilio y del Barcelona es, como poco, preocupante. Ni aun remontando el miércoles el Barcelona habrá ganado la Champions, ni ganando en el Bernabéu habrá ganado la Liga. Pero perdiendo ambos se quedarán a la deriva, con un entrenador que lleva tiempo sin estar y con una plantilla que, “milagros” aparte, ha demostrado no ser ni la sombra de lo que fue. Pero claro, ahora tienes a Mathieu y Andre Gomes, y juegan.

Más despierto está el Madrid, que no pierde el idilio con los últimos minutos cuando lo necesita. Veremos si, pese a no perder ese idilio, pierde a Isco en verano. Gran artífice de que el Madrid hoy esté donde está en Liga, sólo la lesión de Bale parece darle oportunidades de jugar. Increíble pero cierto. Dicho esto, el Madrid tiene “la mitad del gorrino cazao”, que se dice en la Mancha. Mucho tiene que cambiar la cosa para que no estén en el bombo de semis y para que no ganen la Liga. Porque el Madrid, a diferencia del Barcelona (y de Pérez de Rozas), no se duerme. Como mucho se echa sus cabezaditas, pero lo acaba solucionando.

Mientras, al tercero en discordia no le da tiempo ni a pestañear. El Atleti no tiene tan claro el pase como parece, ni siquiera el tercer puesto por muy muerto que parezca el Sevilla (buena siesta se están pegando los hispalenses). En Leicester deben mantener la puerta a 0 y marcar, o si no se va a sufrir como perros. Lo dicho, ni dormirse, ni cabezadas ni pestañear. “El culo apretao”, que diría aquél.


Una vez llegados a este punto de la temporada sólo queda sentarse frente a la tele y rezar, el que sepa y quiera. Pero cuidado con dormirse, que el que se duerma pierde. Y de momento va perdiendo el Barsa. El lunes veremos si siguen o no. Lo que sí parece claro es que de Rozas seguirá en Cope aunque se duerma. Por cierto, ni dormido dejaba de interrumpir. Bendito él, que nos dure muchos años. 

PD: Audio de Pérez de Rozas dormido en el Tertulión de Tiempo de Juego http://www.cope.es/audios/tiempo-juego/emilio-perez-rozas-duerme-directo-tiempo-juego_228640

Suso

lunes, 10 de abril de 2017

El Niño se hace "major"

Dieciocho años después Sergio García Fernández, natural de Borriol (Castellón), regresaba a la salita mágica. Aquella donde, en su presencia, Jose María Olazábal recibió en 1999 su segunda chaqueta verde. Sergio se llevó el trofeo al mejor no profesional y prometió volver allí a recoger la suya. Ha tardado en llevársela, pero ya es suya. Y promete pelear por repetirla.

Les seré sincero: no tengo mucha idea de golf. No tengo muy claro cuándo es eagle, cuando birdie o cuando par. Ni si un golpe es bueno o malo. No se puede saber de todo en la vida. Tampoco me hizo falta: la emoción se transmite, y tanto los compañeros de Movistar+ Golf como los de Cope supieron transmitir y contar qué pasaba en cada momento. Durante el fin de semana hice el seguimiento del Máster de Augusta con más esperanzas puestas en el rookie Jon Rahm, que lo finalizó el 27ª posición, y quizás hice (hicimos) de menos a Sergio García. Sólo Quique Iglesias (Cope) lo avisó la semana pasada: “Cuidadito con Sergio que puede dar la sorpresa”. Y la dio. España se llevaba su quinta chaqueta, tras las de Seve y Olazábal, y se corona como país con más victorias tras los americanos. 18 años después España vuelve a reinar en golf.

La última vuelta fue espectacular. Ya venía con buenos números durante todo el torneo y esta vez no se vino abajo. Llegó empatado con Rose al domingo definitivo y, entre los hoyos 10 y 18 (bis), vivimos uno de los momentos más emocionantes, e importantes, en la historia del deporte español. Sacándola de debajo de arbustos, jugando con los montículos para entrar al Green, tocando el mástil de la bandera desde vayaustéasaber qué distancia. Locura. Y suspense. Parecía que se le escurría de nuevo un grande cuando a Rose le sudó la mano. Se le fue y mucho su bola de salida obligándose a ir a contramano en la lucha definitiva del desempate. Y a la segunda no perdonó el Niño. La clavó en el Green y con un putt de dos metros largos se coronó. Tenía dos opciones y a la primera la clavó. Le hizo la corbatita la bola, pero ayer era el día, y acabó cayendo. Gritó Sergio, gritó España. Y eso que era la 1 y media de la mañana, qué más da. Los que pudimos, lo vimos. Y los que no lo oyeron o leyeron en Twitter. Porque sabíamos que Sergio podía y lo merecía, ya después de ver su nivel en un gran Torneo Olímpico el verano pasado en Río.

Así, en la (triste) tarde-noche de un 9 de abril, Domingo de Ramos, el Niño se hizo “major”. Igual que la mujer se hizo Ministra de Defensa en la figura regia y respetable de Carme Chacón, Dios la guarde siempre. Contrastó la emoción del golf con la tristeza de la política, un día más, la vida y la muerte frente a frente.

Enhorabuena, Sergio. Ojalá con este Máster se abra una época dorada para nuestros golfistas. Nivel hay, está claro: a Sergio le queda mucho por delante todavía y, habiendo eliminado los fantasmas, esperemos que todo venga rodado. Pero no sólo con él, también con nuestro proyecto de estrella Jon Rahm, y sin olvidar a Rafa Cabrera Bello. Futuro hay, sólo nos queda esperar la suerte.

El día que Severiano Ballesteros hubiese cumplido 60 años su discípulo le rindió el mejor homenaje posible. Ayer todos nos acordábamos del Gran Caballero del Golf español, cuánto le echamos de menos...

“Hay vida más allá del fútbol”


Suso 

lunes, 27 de marzo de 2017

Vida y muerte

Llevo un tiempo complicado. El hecho existencial se hace presente en mí, quizás demasiado pronto. Pero no quiero hablar de mí, prefiero hablar del hecho.

Se fue, ya lo saben, Paloma Gómez Borrero el pasado viernes a los 82 años. 82 años que decía el carnet de identidad, pero Paloma tenía menos. Vivía en los eternos 25, benditos 25. La vitalidad, la bondad y la alegría que desprendía superaban su enorme profesionalidad. Era más que una mujer en el Vaticano. Más que la amiga del Papa, más que la primera corresponsal española de televisión.

Si algún día tengo que irme, pronto o tarde, quiero irme como Paloma. Rápido, sin hacer ruido y con las ganas de vivir intactas como el primer día. Con ilusión por seguir aprendiendo, aunque lo sepas todo. Con ganas de contar lo vivido, que ha sido mucho. Con amigos y conocidos despidiéndome gintonic en mano, riendo recordándome y con amargas lágrimas por la injusticia de la vida. Es la que nos ha tocado vivir, nos guste o no.

Paloma creía en Dios y la gente como ella, haya lo que haya al otro lado del túnel, seguro que está en un lugar providencial. Porque era buena, y daba una mano, un brazo y hasta una pierna si hacía falta por ayudarte. Aunque no te conociese. Yo no la conocía, sólo la admiraba como profesional y la quería como personaje. Por eso Paloma está al lado de su amigo Wojtyla, a la derecha del Padre esperando arriba a los buenos. Y a los suyos, su familia italiana en la que deja un vacío tremendo. Antes no estaba en casa porque disfrutaba en la tele y la radio; ahora no estará en casa porque estará contemplándonos desde arriba. Como tantos que nos dan fuerza para seguir incluso cuando todo parece perdido.

“Memento mori”, “tempus fugit” y “carpe diem”. Dichos que parecen vacuos pero que, a veces, significan más de lo que creemos. Por eso siempre hay que acudir a los clásicos. Por eso, los que nos dedicamos (o lo intentamos) al noble arte del periodismo, el de verdad, acudiremos a Paloma para conocer nuestra historia. La historia de España, de la religión y de la sociedad. Porque Paloma era más que una periodista, incluso más que un referente: Paloma era una buena persona.
Vuela por siempre, Paloma. Gracias por haber existido.


PD: “Querida Paloma: me he tomado la licencia de tutearte. Espero que, desde donde estés, perdones mi falta de respeto. Un abrazo”

PD2: Adjunto los artículos de Luz Sánchez Mellado y Rubén Amón este fin de semana en El País sobre Paloma, dos bellos homenajes a su figura

http://politica.elpais.com/politica/2017/03/25/actualidad/1490422706_279482.html

http://politica.elpais.com/politica/2017/03/24/actualidad/1490394945_564613.html?id_externo_rsoc=FB_CC

lunes, 20 de marzo de 2017

Sampaoli pistea, Simeone huele sangre

Se dice en el argot cinegético, el de la caza, que una res pistea cuando suelta un rastro de sangre tras haber sido tocada. Así se presentó el Sevilla de Sampaoli en la ribera del Manzanares, pisteando sangre tras los perdigonazos de Alavés y Leganés, y el tiro profundo en el bazo de Leicester. Las piernas empiezan a pesar, y más si es el primero año que se intenta llegar a niveles supremos.

Y esto que cuento lo sabía Simeone, vaya que si lo sabía… Ni siquiera la desafortunada lesión de Vrsaljko en los primeros compases movió su idea: ganar aplastando. No había más opciones, y se notó. Como también se notó la diferencia física entre un equipo y otro ahora mismo. Si en la ida el Sevilla ganó por piernas, y un poquito de suerte que nunca viene mal, ayer se vio sobrepasado desde el pitido inicial de Gil-Manzano, que sin errores graves ni influyentes desquició en momentos a unos y otros con faltas nimias.

Sin Torres, y con Gameiro y Carrasco, el Atlético llevó la manija durante los noventa y cuatro minutos que se jugaron, viendo como el Sevilla, que sí tuvo el centro del campo ganado durante muchos minutos; no conseguía desenmarañar la férrea defensa rojiblanca, por mucho que lo intentasen. Mueven mejor el balón que el Atleti, pero tienen menos idea sobre lo que hacer con él. El Atleti, que ya vuelve a respirar como equipo, finiquitó el duelo a balón parado, como en los viejos tiempos; y Koke puso la estocada final cuando aún podían haber hecho más sangre. Con 3-0 y diez-y-el-alargue por delante los indios levantaron el pie, a sabiendas que si seguían apretando podían haber conseguido una machada histórica. Pero no era necesario. El golaverage se quedó en casa, y el Sevilla a dos puntos. Algo quimérico si lo hubiésemos pensado hace unas semanas, como lo que pasó en Leicester.

Destaco positivamente la labor de Carrasco. Cuando hay que rajar se raja, y cuando hay que envainársela se envaina. Y hoy toca lo segundo, pese a que no se olvide lo primero. Ayer trabajó y bien: bajó, tapó, contragolpeó y manejó. Sólo le faltó marcar. Y eso que lo intentó, en alguna de ellas demostrando que eso de ser chupón no se le olvida. Pero estuvo bien. No me gustó tanto Griezmann, pese a su obra de arte. Ayer al Principito se le vio apático. Le costaba más correr, tanto hacia delante como hacia atrás, y con tres o cuatro fogonazos en el partido le bastó para ser considerado uno de los mejores. No para mí, quede claro. El mejor, una vez más, fue Filipe Luis. Ataca y defiende, y bien, además; y su esfuerzo es fundamental para el equipo.

Al Atleti sólo le quedan finales. Parece un tópico, pero es una realidad. 10 partidos en Liga, y al menos otros dos en Champions, para conseguir el objetivo principal: entrar directamente en Champions para la próxima temporada. Y para eso hay que ganar y esperar. Al Sevilla le quedan varias salidas de fuste, como Bernabéu y Camp Nou, donde deberá demostrar por qué merece ser tercero. Ayer no lo demostró, parece evidente.


Por cierto, me gustaría acabar alabando al fútbol modesto. No sólo las victorias vitales de Sporting y Rayo, ambos peleando por mantenerse en sus categorías; sino aquellos que están abajo, en 2aB y siguen movilizando gente como si estuviesen en Primera. Me refiero al Cultural Leones v Racing de Santander, y al Cartagena v Real Murcia. Cuatro equipos con aficiones que, ni mucho menos, son de donde están. Por cerca que estén geográficamente, por mucha rivalidad que haya, movilizar a más de 10mil personas no es nada fácil. Vivan ellos también, aunque no jueguen Champions ni salgan en portadas. También es fútbol. Bendito fútbol


Suso