jueves, 28 de abril de 2016

Sabíamos a lo que veníamos

Y allí estaba yo, un día más. Llevaba dos horas dando explicaciones a alemanes e ingleses por partes iguales (de españoles casi ni rastro) de por qué una valla separa el 133 del 233, y de por qué los de abajo eran el 129 y el 130. También contestaba sin descanso a esa “stupid question”, como un tipo ataviado al más puro estilo germano, camiseta del Bayern incluía, la definió de si bajaban las lonas que conducen a los túneles de vestuarios cuando comenzase el partido. He de reconocer que esa pregunta también me la hacen los españoles. Igual que la de si les venden cerveza con alcohol dentro del estadio. Al final nos vamos a parecer y todo.

Pasó mi colega Molécula de Radio Marca, ergo García Caridad Jr., pasó Miguel Abellán intentando camuflarse con un gorro, intento absurdo, primero porque no creo que sea muy conocido en tierras bávaras y segundo porque la primera persona que lo vio al entrar el estadio fui yo y le saludó; y pasaron muchas personas. Muchas. De todo credo, raza y condición. De toda nacionalidad. Aunque tenían algo en común: 500 euros para gastarse en cada entrada. Yo no. Yo tenía mi acreditación, mi peto, y al colega de Casa Real al lado jipiando a cada uno que pasaba, no fuesen a atentar contra el monarca (el nuevo), y su hija, la Princesa por Sorpresa. Es mona la muchacha, las cosas como son, y la están preparando para lo que le espera, muestra de ello es que le sentaron al lado al bueno de Vicente del Bosque. Y mientras me fijaba, y pensaba en todo esto, ya con Juninho al lado y el balón rodando, la cogió Saúl. “Ande vas criatura” dije cuando se fue de Thiago. “¡Pero si se mete en un laberinto!” dijo otro cuando vio que le encimaba Bernat y por detrás estaba Alonso. “Ese muchaaaacho” se me escapó al más puro estilo guaschiano cuando los tumbó con un quiebro. “¡Chútala!” dijo Juninho cuando vio que aún quedaba Alaba. Y le hizo caso. La chutó. Al palo largo, donde lo besó y el balón acabó en la cazuela. Locura. Locura absoluta. Carreras por preferencia. Saltos olímpicos a los brazos de Juninho, una vez más, y puños cerrados agitándose a lo largo y ancho de todo el Manzanares. Sólo había un cántico “Yo te quiero Atleti”.

Y la vida, y el partido, siguió, como siguen las cosas que no tienen mucho sentido. Tras varios cambios de ubicación, forzosos y forzados, conseguí evitar ver el campo para no sufrir, al menos el último arreón del primer acto. Qué angustia, nenes. Pero sabíamos a lo que veníamos. Y todavía quedaba la segunda parte. Ay madre…

Comenzó. Puse el Casio a 00:00:00, y con el pitido de Clattemburg, intimidado (si no cagao) con el ambiente del Calderón, lo puse en marcha. No sé si iba hacia adelante o hacia atrás. No sabía decir si llevábamos 5 minutos o quedaban 40, y otros 90 más. Pero el tiempo fue pasando. Entre disparo y disparo del Bayern el Atleti no conseguía salir de la botella en la que convirtió su área. Entre cambio de banda y cambio de banda Augusto tapaba, metía la pierna y, cuando podía, robaba alguna. Igual Filipe, que con la cobertura de Koke en defensa y el descaro, y por qué no, la clase brasileira en ataque rompió alguna cadera, y pegó algún microinfarto, sin consecuencias reseñalables. Los 3 mejores junto a Saúl, el niño bonito al que le robaban las botas en el Madrid, de los del Cholo.

El moicano Giménez la liaba y la arreglaba al más puro estilo “lo que Mario te da, Suárez te lo quita”. Savic inconmensurable, no dudó jamás. Como Oblak, que respondió perfectamente a chuts desde fuera y dentro del área, a córners al primer y al segundo palo, y a los del punto de penal. Que vio volar balones por su área, y las paró arriba, abajo y en el centro. Donde hiciese falta.

Simeone fue un kamikaze en toda regla. Con el equipo casi asfixiado, unos más que otros, y la vuelta aún por jugarse decidió no hacer cambios. Hizo uno y casi por obligación. Y mira que la gente, el equipo y el partido los pedía. Pedía a Correa por Torres. O a Thomas un poquito antes. O al que fuese. Pero lo pedía. Y no lo hizo. Aun así salió vivo, y tanto, de la primera batalla. La ganó, aunque aún queda mucha guerra por disputar.

La próxima cita: el martes. Veremos a ver qué pasa, pero yo tengo clara una cosa: si el Atleti no gana la Orejona no habrá sido por falta de insistencia. Ni por trabajo. 

¿Qué más les vamos a pedir?


Suso

martes, 5 de abril de 2016

La bolsa o la vida

Se acabó la ida y el Atleti cumplió su objetivo prioritario: salir vivo del Camp Nou. Y vaya que si salió vivo. Lo hizo desde el primer minuto donde fue arriba a apretar al Barcelona, con los riesgos que ello conlleva. Y lo consiguió. Le dominó y, otra vez este año, se puso primero por delante en el marcador. Lo hizo merced a un gol de Torres tras un espectacular pase de Koke, con el correspondiente fallo de Mascherano. Y es que atrás el Barsa hace aguas. Muchas. Y entonces llegó él.
El alemán Brych tomó protagonismo. “La bolsa o la vida”, le dijo a Torres, que no quiso dar la bolsa. Y se fue a la calle. Dos amarillas en 10 minutos y a la caseta. Ya saben ustedes que el Barsa si no juega contra 10 no es el Barsa. Faltaría mès. Lo gracioso vino después. Las faltas, y las amarillas, de Torres son limítrofes. Depende de donde el árbitro ponga el listón, y no estaba igual para los dos. Tras la expulsión de Torres Busquets cometió una falta dura e innecesaria sobre Griezmann que el árbitro no consideró punible. Si la hubiese hecho uno de los de azul seguramente lo hubiese considerado. Lamento hablar del árbitro, pero fue el máximo protagonista. Busquets pudo ver 2 amarillas fácilmente. Y Suárez 2 rojas. Pero ellos tienen otro rasero. Son otro nivel. Bakalá. 31 faltas cometió el Barcelona, 3 tarjetas. 16 hizo el Atlético, 8 vieron los colchoneros. No hace falta desir nada más, que diría Schuster.
Al fútbol. Al Atleti, condicionado desde el 35’, no se le puede pedir más. Aguantaron como jabatos en la 2ª parte hasta que la aplastante realidad uefística devolvió la normalidad al partido. 2-1. Y no pudo hacer mucho más el Atleti. Le faltaba salida. Estaban embotellados y apenas tuvieron 3 ocasiones en la 2ª parte, 2 de ellas en los primeros 5 minutos donde demostraron que a falta de calidad le sobran cojones. Pero había que correr también para atrás. Ni una pega. Sensacional Lucas, que se ha ganado la titularidad a base de aciertos. Gran Filipe, aunque se le notan la carga de minutos en la piernas. Impresionante Gabi, currando como el que más sin desfallecer. Sublime Saúl, igual que Koke. Y también Simeone. Saben ustedes que no soy cholista a muerte. Saben que suelo criticar sus planteamientos, aunque se gane el partido. Pero hoy estuvo en su punto. Le ha cogido el tino al Barcelona, y en la vuelta no se les va a regalar nada. Si quieren pasar, que lo normal es que pasen, tendrán que sudar tinta. Gracias Cholo. Gracias equipo.
Y yo confío. Que lo sepan.


Suso