domingo, 1 de julio de 2018

Fue enfermería


España sale del Mundial de Rusia 2018 haciendo un ridículo espantoso ante la anfitriona que, sin chutar a puerta, se llevó la tanda de penaltis. 


Decía hace unos días que el Mundial para España podía ser Puerta Grande o Enfermería, como en los toros. A las primeras de cambio nos volvemos con tres palmos de narices y una cara de tontos que nadie nos la va a quitar. Rusia no fue mejor que nosotros, pero si te lleva a los penaltis un equipo que no te ha tirado a puerta, que le has regalado un penalti, y que no has sido capaz de meterles un gol por derecho en 120 minutos (ni siquiera una ocasión decente), bien eliminados estamos.

Me alegro, la verdad. Así se acaba el ridículo antes de que te pinten la cara. España en cuatro partidos no ha sido capaz de ganar a Portugal, Marruecos y Rusia, y ganamos a Irán 1-0 y de rebote; por lo tanto, España no merece ser cuartofinalista. Y quizás hubiésemos ganado a Croacia, quien sabe, pero quizás nos habían pintado la carita. Somos una sombra de lo que fuimos, y para volver hay que hacer una limpia que coja desde los 5 míticos (Ramos, Piqué, Iniesta, Silva y Busquets) a varios que ni mucho menos dan la talla, véanse Carvajal o Jordi Alba. Del portero mejor no hablar, lo hacen los datos: 7 chuts, 6 goles. 5 lanzamientos de penaltis, 5 goles como 5 soles. “Ese le toca”, “le pasa por debajo”, lo que queráis, pero no para ni los taxis. A su casa.

Como a su casa nos han mandado los rusos. Gloria a ellos y ahora con Uruguay, que esos no serán tan famosos, ni tan guapos, pero saben lo que es echarle un par de huevos al asunto. Por eso están en cuartos, y les viene Francia.

Viva la patria uruguaya, y Dios bendiga a Iniesta allá donde vaya. Sudáfrica nadie podrá borrarlo. Rusia, al final, lo acabaremos olvidando. Espero. Y si no, a asumir el ridículo y la curita de humildad. Por cierto, después de todo sigo pensando que Lopetegui está bien echado. ¿Hierro culpable de lo que ha pasado? Seguramente. ¿Rubiales? También. Pero al final los que no dieron la cara, ni se dejaron el alma y los huevos fueron los futbolistas, y ahí ellos no pueden hacer mucho más. Por cierto, bis, las declaraciones de Ramos al final son patéticas, a la altura de lo que él es. Autocrítica cero, como siempre. Y encima engañando. Anda pa casa ya, y déjanos a los españoles que tengamos un capitán del que podamos sentirnos orgullosos.

martes, 26 de junio de 2018

Puerta Grande o Enfermería


España se salva gracias a un golazo de Aspas y un penalti de VAR de ir por el lado de los “cocos” en el cuadro del Mundial. Pese a todo, Rusia nos parece la Brasil del 70.

Parafraseando al gran Germán Dobarro podemos decir sin rubor: “España es un DESASSSSTRE”. Un desastre gordo. Las ideas se han esfumado y sólo Isco e Iniesta a destellos intentan mantener en pie el castillo de naipes. Soportaron la primera racha de viento, en la segunda se le vieron las costuras y a la tercera estuvo a punto de derrumbarse todo. Lo fácil, seguramente, será mirar al banquillo. Y seguramente también sea lo más acertado porque Hierro no ha dado la talla hasta ahora. Cómo y por qué llegó es por todos sabido, y ya se ha discutido. Cuando España finalice su participación en el Mundial será el momento de analizar si fue una decisión acertada o no, o si podía haberse hecho todo de otra forma. Hablar ahora de eso es absurdo. No va a solucionar nada.

Pese a lo dicho, Hierro sí tiene una misión: solventar problemas. El primero la portería, donde De Gea no hace otra cosa que la estatua y recoger balones de la red. Es una vergüenza. Avisó de su pésimo nivel en el preparatorio con Suiza, lo confirmó en el estreno con Portugal, se zampó (por debajo de las piernas) un gol anulado a Irán (por suerte); y ayer dos más (otro bajo patas, que le pongan una sotana) y porque no tiraron mucho más. De cuatro chuts hizo la estatua en dos, en otro salió como si no; y en la única que paró casi podemos decir que fue por fortuna, pues no se le cayó el palo en el cogote porque Dios no quiso. Repito, por si no ha quedad claro: que juegue David de Gea es una VERGÜENZA. No la única, dicho sea de paso. Silva, que tiene todo el respeto ganado, no está ni al 5% de lo que ha ofrecido. Busquets más de lo mismo. De Ramos mejor no hablar, no vaya a ser que te acusen de algo. De Carvajal menos, pero estaría bien que el seleccionador explicase por qué carajo tiene que jugar un tío recién salido de lesión y sin haber jugado más de un mes teniendo dos recambios en el banco. Con Koke y Saúl, nadie sabe aún por qué.

Que sí, que todos somos seleccionadores, presidentes del Gobierno y ministros de Justicia a la vez, pero parece evidente que jugar con Kepa, Nacho/Odriozola, Koke, Saúl y Asensio daría más estabilidad al grupo. ¿Quiénes caen? El portero, claro. Carvajal, Silva, el que baila en el medio campo y por qué no Iniesta. Adoro a Iniesta. Jamás se podrá poner tacha sobre él. Ni el primer gol de Marruecos, nos ha dado demasiado. Pero quizás había que plantearse que jugase los últimos treinta minutos sustituyendo a Busquets. ¿Pero saben qué? Al final el único cambio será Diego Costa, lo fácil. El que ha metido tres goles (y ha dado a España cuatro puntos, no olvidarse) ayer falló tres y ya parece que no merece continuar. Que lo merece más Aspas. ¿Por qué no los dos?

La mejor noticia fue quedar primeros y enfrentarnos el domingo a Rusia. De pasar, Croacia. Y, si salvamos ese duro escollo, Bélgica, México o Inglaterra serían los candidatos en semis. Por el otro lado: Argentina (si pasa) y Francia, Alemania y Brasil, Portugal y Uruguay. Entre ellos se despedacen. Por eso España puede salir por la Puerta Grande llegando a la Final, o salir por la enfermería y con la cabeza gacha tras palmar con (previsiblemente) Croacia. Dios quiera que ganemos a Rusia. Es la misma historia que Portugal hace dos años en la Euro de Francia, quien siendo un equipo más que mediocre (y sin ganar en la fase de grupos) alcanzó la Final y el título. Como Francia en 2006, o Italia toda la vida (véase España 82, por ejemplo). Has caído en el lado bueno, o viendo a España el menos malo, y eso hay que aprovecharlo. Ojalá salgamos a hombros, pero por si acaso vayan llamando una ambulancia. O dos, que van a hacer falta. Y un camión de Dodotis para el resto, por favor.

lunes, 21 de mayo de 2018

El fin del fútbol


Con la marcha de la generación de Iniesta, Torres, Xavi, Puyol, Buffon o Pirlo muere un deporte que instruyó a generaciones en los valores del deporte. Ahora estamos ante una nueva etapa: la del deporte como negocio. Con ella muere el fútbol como modalidad deportiva.

Qué quieren que les diga, el fútbol ha muerto, viva el fútbol. La gran generación de futbolistas que llevó a España a lo más alto y que recuperó el juego combinativo como gran pilar se ha marchado. Los jugones, los del tiki-taka, se han marchado para siempre. Se van a China o USA a contribuir en la nueva etapa que nos toca vivir, la del fútbol como negocio.
Ya no existen aficionados, sólo son meros clientes, aunque ellos aún no lo sepan (algunos lo van intuyendo ya). Se han dejado atrás los valores del deporte para avanzar a los valores del triunfalismo y el marketing, todo lo que lleva al dinero; y así vemos ahora que perder un partido es una hecatombe, un fracaso absoluto (aunque ganes los cincuenta partidos restantes) y que la Historia, con mayúscula, se escribe a noventa minutos. O ganas o fracasas. O eres el mejor de la Historia, o eres una mierda. Esos son los nuevos valores.
Por eso algunos aún nos resistimos a participar en ello. Por eso algunos abandonamos nuestros números de socios, pues no queremos ser simple ganado como pretenden. Esto avanzará, y se autodestruirá como es sino de todo lo que crea el hombre; pero a uno le queda la conciencia más tranquila sabiendo que no participa activamente de ello. Serán sesenta euros, pero son mis sesenta euros. Prefiero tirarlos en fuentes en monedas-de-a-euro que dárselo a esa gentuza para que se paguen sus vacaciones y sus bisoñés de pelo natural.
Nací deportivamente viendo a mi equipo los domingos por la mañana en Telemadrid. Estaban en Segunda y la gran esperanza era ese jovencito al que Luis le daba besos en la frente. Después vino el paseo por el desierto del que sólo me sacó ese niño con un gol en el Prater de Viena. Y con Luis en el banco. Ahí dio a luz la gran generación de españoles que ya había destacado en inferiores. Con Casillas en la puerta, Puyol al mando de la defensa, Xavi e Iniesta en el medio y Torres y Villa delante. Con otros muchos que los acompañaban y los hacían más guapos. Y los vi enfrentarse a Pirlo y Buffon, entre otros. Ahora todos se van. Los que resisten, como Iker, lo hacen porque tuvieron que abandonar su casa. Parecía que ya no los querían. Qué suerte han tenido Torres e Iniesta, la verdad.
Ahora que se han ido el fútbol es menos fútbol. Isco y Asensio no son Xavis e Iniestas, son otra cosa. Más nueva, más joven, pero con menos talento, que Dios (ergo FloPer, para la mayoría) me perdone. La nueva generación es la que encabeza Cristiano (Messi es otra cosa), y le secundan los Neymar, Griezmann, Aubameyang, etc. Los del culto a su persona, y los pósters en marquesinas a tamaño real. Los de las cláusulas millonarias para los padres por negociar. Los de los peinados y calzoncillos que hacen portadas. En definitiva: el fútbol postureo. El fútbol como método para ganar dinero. ¿Deporte? Para eso están los Juegos Olímpicos.
Por suerte nos queda la Segunda División, y una decena (o docena) de equipos en Primera que se resisten a aceptarlo. Como el Villarreal, que pese a ponerle nombre de museo a su estadio (“de la Cerámica”) sigue tirando de abajo para continuar arriba. Como el Betis, que ha conseguido quitarse (otra cosa es cómo) la lacra del Presidente-Gestor-Todopoderoso, y da paso al Consejo de Administración a representantes de socios. Como el Eibar y el Leganés, auténticos ejemplos de fútbol modesto. Sólo nos queda esa esperanza, el resto está muerto.
Por cierto, enhorabuena por otra Champions al Madrí, la trece. No hace falta jugarlas, de unos años para acá las tienen en bandeja. Cosas del fútbol-marketing.

lunes, 8 de enero de 2018

Cierra Interviú

El Grupo Zeta (editor de El Periódico y Sport) anuncia el cierre de la mítica revista Interviú y de Tiempo de Hoy por problemas económicos

En la mañana del 8 de enero del 2018 saltó la noticia: la histórica Interviú no volverá a los kioskos. Aún no se sabe cuál será el último número, pero después de 40 años la revista erotico-periodística más importante del país echa el cierre.

Sí, durante la última década perdió fuelle (como toda la prensa…) y quizás ya a nadie le interesasen las tetas de la portada. Ya las habían enseñado (casi) todas y, las nuevas generaciones de concursantes de Gran Hermano no interesan a nadie.

Marisol en la portada de Interviú (1976)
Quizás su último gran número fue el de Alaska (creo que fue tras el de Terelu), y fue su último gran número porque homenajeaba a la revista. En el reportaje, Alaska posaba como en su día lo hicieron Rocío Jurado, Ana Obregón o Sara Montiel, auténticos superventas para la época. Quizás, sólo quizás, si la revista hubiese apostado por las Pedroches, Morgades, Annas Simón o Edurnes (por decir algunas entre todas) hubiese recobrado esa importancia. Pero, supongo, también había que pagarlas, y eso seguro, costaban más que las grandes hermanas. No está la cosa para apostar, y la familia Asensio lleva años demostrándolo.

Mientras, Tiempo de Hoy gozó últimamente de la fama que le dio el reportaje de la Princesa Leonor y… ya. Creo que la gente no compraba la revista ni por las películas, pese a no ser nada desdeñable el contenido que ofrecía en ocasiones (y los excelsos artículos de Nativel Preciado).

Así, la prensa de papel queda tocada de muerte. Sin Interviú, la gran revista por excelencia de España (fuera del tema rosa), España pierde. No sólo por perder una cabecera mítica para varias generaciones de españoles. La mía, la última que se ha incorporado al mercado, quizás sea la que la haya apuntillado. Primero cambiándola por FHM, donde no se enseñaban pechos (se insinuaban) pero sí a quienes queríamos ver (algunas de ellas citadas anteriormente). Luego, desechando cualquier oportunidad de estar informados, o sin el deseo de formarse una opinión. Para eso está tuiter. Antes en Interviú escribían Martin Ferrand y Paco Umbral, ahora Millás y Ramón de España y, estos, han perdido (por suerte o desgracia) el calor del público joven. Justo al contrario que pasó entonces.

Es una pena, y ahora sí las revistas y facsímiles editados en los últimos años (una maravilla los del aniversario) cobrarán la importancia que nunca les dimos. Quién sabe si Alaska volverá a mostrar sus pechos en una revista. Lo seguro es que, como aquel Interviú no habrá ninguno más. Dichosos aquellos que lo guardamos. Suerte (y ánimo) para los trabajadores de ambas cabeceras. El periodismo ha muerto, ¡viva el periodismo!